Esta noche

Sentada en la terraza, buscando un poco de fresco nocturno, sentía como los murciélagos sobrevolaban mi cabeza y oía el crujir de la Trinitaria, que se ha convertido en la madriguera de un ratoncito que a veces vence la timidéz y se deja ver corriendo sobre la muralla.
Tanto que habla la gente del aroma a Jazmín y mis fosas nasales en este momento sólo se inundan de caca de Kala...

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